Ladrilleros

Ladrilleros

Novela | Mardulce editora, Lumen , 2013 | 232 págs.

Pájaro Tamai y Marciano Miranda, dos jóvenes veinteañeros, agonizan en un parque de diversiones desierto. La historia comienza casi por el final, un rato después de que ambos protagonistas se trenzaran en un duelo de cuchillos, dirimiendo una enemistad que los enfrenta desde pequeños y que les ha sido heredada por sus padres, y un rato antes de la muerte anunciada.

El presente de Ladrilleros es ese estado agónico, por momentos alucinatorio: a Marciano lo visita el fantasma de su padre, asesinado cuando él era un adolescente, un padre al que juró una venganza que no pudo cumplir; a Pájaro también lo visita, como una pesadilla renacida, su padre golpeador desaparecido desde hace años.

Entre estas alucinaciones, narradas por un narrador omnisciente desde la subjetiva de cada personaje –recurso que hace que narrador y personaje se confundan, se fundan constantemente-, los flashbacks reconstruyen la historia de ambas familias, los Tamai y los Miranda, que es la historia de un rencor latente. De este rencor, además de la tragedia, nace el amor entre Pájaro y Ángel, el menor de los Miranda: un amor que salva y que condena, que reaviva el odio y que lleva, inexorablemente, a la muerte.

Una suerte de Romeo y Julieta en clave homosexual, Ladrilleros se desenvuelve en un ambiente hostil, de hombre duros, peleadores y borrachos; de niños solos que se crían como pueden; de amores fogosos, violentos y sexuales; de soles eternos que secan todo lo que tocan.

Selva Almada reconstruye la experiencia del pueblo de provincias con extrema precisión, descubre sus reglas y recrea su lenguaje buscando no sólo la sonoridad de sus palabras sino también la complejidad de sus sentidos. Martín Lojo,  La Nación

Ladrilleros es un libro más adulto, más literario, más contundente que los anteriores. Quintín,  diario Perfil

 Ladrilleros mantiene la tensión hasta el final a través de una historia simple con personajes complejos, atractivos y llenos de matices. Suplemento las 12,  Página 12

Una voz potente que nace de las huellas de Juan Carlos Onetti y, más allá, de William Faulkner y Erskine Caldwell. Cristián Alarcón suplemento Babelia, El País

 La expresión coloquial , el habla popular de la zona en la que se despliegan sus historias convive naturalmente con un lenguaje literario de enorme elegancia y precisión. Soledad Platero, El País, Uruguay

Lo que parece fantástico de pronto se vuelve hiperrealista, un poco como en los cuentos de Rulfo o de Sara GallardoOliverio Coelho, La Nación, Argentina

Almada radiografía un territorio agrietado, al sur de Juan Rulfo y Faulkner, y decide hacerlo con una prosa seca, con escasas florituras estilísticas y un tono neutro, casi un no-tono. La ficción, su historia es demasiado brutal. Alberto Gordo, El Cultural, España

En su realismo de repercusiones mágicas, confluye Onettti y el Borges de El Sur, con la sombra inflamada de Horacio Quiroga, pero la calidad y resolución de su prosa activan una sugestión que es exclusiva de Selva Almada.Francisco Solano, Suplemento Babelia,  El País, España

Selva Almada ofrece en estas páginas un texto firme, brillante, de gran riqueza léxica y mucho vuelo. El Cultural, España

Como en las mejores  novelas de Faulkner, Hemmigway, Onetti o Vargas Llosa, Selva Almada esconde un “dato” esencial de su narración (…)  y el dato escondido nos sacude con el furor de una descarga. Fernando Iwasaki El Mercurio

Una novela de un lirismo violento y torturado, donde el idioma va acariciando los verbos y los adjetivos con una belleza depurada . La voz de Galicia, España

*El título de la novela hace alusión al oficio de los protagonistas: fabricar ladrillos de manera artesanal. Un usual entre las  clases bajas del noreste argentino, lugar donde se ambienta la historia.

 

 

Publicada por: Argentina: Mardulce Editora/ España Lumen, Penguin Random House / Holanda Meulenhoff /Francia Editions Métailié. Opción de cine, vendida.