Pequeña Flor

Pequeña Flor

Novela | Literatura Mondadori, 2015 | 128 págs.

“Esta historia empieza cuando yo era otro”. Así́ dice José́, el protagonista de Pequeña flor, al comienzo de su relato. Un incendio en la fábrica donde trabaja va a desatar un cimbronazo en su vida. La pérdida del empleo todo lo altera: la relación con su mujer y con su hija, sus hábitos, sus percepciones. El encuentro con Guillermo, su vecino, va a dar a luz un descubrimiento tan oscuro como revelador. De ahí́ en más, el derrotero de José́ incluirá́ una serie de habilidades que le eran desconocidas: será́ madre, jardinero, actor, y, fundamentalmente, asesino.

“Esa tarde entendí́ que lo que creemos imposible suele estar a tres segundos de distancia”. Iosi Havilio ha escrito una novela magnífica e inesperada. Pequeña flor es un hipnótico y admirable único párrafo, consistente, adictivo, producto de la prosa de un autor talentoso e inquieto que se inclina por la búsqueda constante.

Un hecho fortuito y un matrimonio en plena meseta amorosa son los disparadores de una historia que no para de crecer, que sorprende a cada paso, hasta llegar al éxtasis, acaso recién, en su punto final.

Pequeña flor es una historia que se lee rápida y que, como un golpe de euforia, lleva apresuradamente todo a un salto al vacío del que no se sabe qué resultará […]. Todo en la novela es un despliegue de colores y formas que tiene también algo de estrictamente visual, sombrío, como las flores, encadenadas ellas también a una pena a la vez natural y estética: tremendamente bellas y cautivantes una vez arrancadas y dispuestas a la muerte. Fernando Bogado, Página 12

La prosa ágil, alineada y pulida se articula sobre una trama extraña, atractiva, vertiginosa y cambiante. Maximiliano Crespi, Revista Ñ, diario Clarín

Ágil, con un ritmo que no decae, con toques de dulzura y crueldad que contribuyen a mantener la tensión, Pequeña flor es una gran obra literaria. Alejandro Frías, MDZ

Pequeña flor carece de capítulos y de puntos aparte. No hay cortes, ni prólogo ni epílogo. Es un párrafo único y como tal se lee de un tirón, casi perdiendo el aliento. La experimentación es un sello distintivo en la literatura de Havilio. La Gaceta

La historia de por sí es atrapante, Havilio no le da respiro al lector que quiere saber más sobre este personaje, a simple vista normal, pero que por accidente un jueves por la noche mata a su vecino Guillermo, amante de la buena vida, del vino, el jazz y los hombres. Analía Paez, TELAM

Con una narración que mantiene atento a quien la sigue, Havilio se desahoga en una ininterrumpida catarsis de situaciones que parecen no agotar un desenlace. Hasta que al final, la ansiedad por poner a prueba ese don, dejará rondando al acecho la gran pregunta. Silvia Bonetti

El riesgo que toma Havilio al proponer un texto casi sin pausas termina siendo, por muchos motivos, una excelente propuesta. Alejandro Frías, MDZ

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