La sed se va con el río

La sed se va con el río

Novela
Alfaguara, 2024, 2026
173 págs.

Será publicada por

Italia Polidoro

Finalista del Rómulo Gallegos, 2025

 

La novela narra la vida en un lugar aislado en las montañas, a orillas del río Nauyaca, donde la naturaleza domina por completo y lo humano parece quedar en segundo plano. En este entorno misterioso y casi irreal, desaparece Jeremías, un hombre clave para la comunidad porque guarda el secreto del aguardiente de bejuco, una bebida que da sentido y alivio a los habitantes y ofrece visiones a quien lo bebe.

A partir de esta desaparición, la historia muestra a un pueblo perdido, marcado por la soledad, la búsqueda de sentido y una constante «sed», no solo física sino también espiritual. Los personajes se mueven entre lo cotidiano y lo extraño, en un ambiente donde la realidad se mezcla con lo mágico y lo onírico.

 

Andrea Mejía escribe con el río y como el río: su prosa avanza entre árboles y montañas para entregarnos personajes que reciben el delirio y la iluminación de un aguardiente secreto, pero no solo eso, sino la fiebre y la calma de la naturaleza exterior e interior. La sed se va con el río es una novela deslumbrante y bella, y Andrea Mejía una de las mejores escritoras colombianas actuales. Mónica Ojeda

En cada libro amalgama, siempre de manera inesperada, la palabra poética, la palabra narrativa y la palabra pensante. Giuseppe Caputo

Un estilo suave pero firme, lleno de imágenes potentes. Aloma Rodríguez, El Mundo, España

Andrea Mejía consigue hacer de lo cotidiano un mundo literario vibrante, hipnótico, capaz de despertar los cinco sentidos. La Sexta, España

Su voz no está inscrita en ninguna tendencia, la suya es una de esas miradas únicas, bellas, imperfectas, llenas de poesía, que hacen mejor a cualquier tradición. Juan David Correa

A estas alturas me resulta imposible saber si Andrea Mejía vive en este mundo o en el de sus personajes, con Patas de Mirlo, Heraquio, Jeremías y Lidia. Un mundo donde el tiempo es antiguo y comienza una y otra vez, donde ella escucha a ese río que se arrastra, se esconde, se adormece. Un río que permanece en nosotros y que nunca podremos dejar de escuchar. Natalia García Freire

Un estilo muy preciso y que a la vez se acerca a la poesía. Eduardo Arias, Cambio Colombia

Con diálogos lapidarios que alcanzan la concisión poética, Mejía hace del páramo protagonista. Natalia Consuegra, Escaramuza

(…) obra magistral. Luis Fernando Fonseca, Expreso, Ecuador

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