Chicas muertas

Chicas muertas

No ficción
Literatura Random House, 2014
192 págs.

Publicada por

Castellano Candaya / Inglés US Coffe House Press / Inglés UK New Ruins / Francés: Éditions Gallimard / Grecia Skarifima Editions/ Italia Polidoro / Brasil Autêntica Editora

Audiobook: Storytel

Derechos de cine: vendidos

Finalista del Premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficción de género negro, Semana Negra de Gijón.

Tres adolescentes de provincia asesinadas en los años ochenta, tres muertes impunes ocurridas cuando todavía se desconocía el término «femicidio».

Tres asesinatos entre cientos que no alcanzan para titulares de portada ni convocan cámaras en los canales de TV de Buenos Aires.  Tres casos que llegan desordenados: los anuncia la radio, los conmemora el periódico de un pueblo, alguien los recuerda en una conversación. Tres crímenes ocurridos en el interior de Argentina mientras que este país festejaba el regreso de la democracia. Tres muertes sin culpables.

Luego del éxito de El viento que arrasa, Selva Almada se sumerge en el problema de la violencia de género con una novela testimonial —del estilo de A sangre fría, de Truman Capote, o Hiroshima, de John Hersey—, en respuesta a la necesidad imperante de atender a la catástrofe actual que son los femicidios. Almada captura lo invisible y, con brutalidad poética, ilumina un nuevo camino en la ficción periodística.

Entre los mejores libros del 2020 publicados por editoriales independientes, según The Guardian

Chicas muertas, además de útil, es literatura en estado de gracia.  Luisgé Martín, Babelia, El País, España

Original y novedosa Selva Almada ha seducido con un estilo entre poético y realista. Su literatura pone los pelos de punta. Cristián Alarcón, Suplemento Babelia, El País, España

Una crónica tensa, exacta, que afronta con seriedad un tema aun más serio. El Cultural, España

Lejos de la crónica policial, ésta es una historia íntima, una suerte de negativo de la autobiografía de una mujer joven mirando a otras mujeres jóvenes, y cómo todas son vistas desde una sociedad donde la misoginia y la violencia contra ellas es aún hoy cosa de todos los días. Página 12

La brutalidad no puede ser contada con ñoñería, con remilgos o con ocultamientos: tiene que ser contada con brutalidad. Selva Almada quiere herir al lector, y lo hace sin exuberancias ni efectismos. El encarnizamiento en realidad no lo pone ella. Está en las vidas que nos muestra. Suplemento Babelia, El País

La tensión siempre latente entre lo real y lo literario, sustenta este trabajo que se perfila como uno de los mayores aportes al género de no-ficción en los últimos tiempos. Ideas de izquierdas.org

Almada cambia de género discursivo, se lanza a las aguas híbridas de la no ficción y… ¡triunfa una vez más! Vuelo Digital

Selva Almada construye una crónica de una potencia inaudita, arrojando luz donde estaban las sombras del olvido. Página 12

(…) Rastrea el silencio como una de las formas más cruentas de la violencia en los pueblos chicos. MeGustaLeer, Argentina

(…) En el epílogo de Chicas muertas hay una frase que deja los pelos de punta: aquella que señala que la única diferencia entre los protagonistas (…) y usted, es la suerte. Ángel Castaño Guzmán, El Espectador